¿Por qué estoy tan aburrido con mi vida cotidiana? ¿Por qué ya no tengo las ganas de seguir adelante? Me siento cansado de vivir y ya he deseado que la muerte me alcance y que esta tortura termine.
Estos son sentimientos comunes cuando estamos cansados y vivimos por nuestras propias fuerzas y no dependiéndonos de Dios y el poder que El nos da. El vivir en pecado tiene muchas consecuencias, pero una de estas es el no tener energía para seguir adelante.
Salmos: 19:5-7
Y éste, como novio que sale de la cámara nupcial, se apresta, cual atleta, a recorrer el camino. Sale de un extremo de los cielos y, en su recorrido, llega al otro extremo, sin que nada se libre de su calor.
La *ley del Señor es perfecta: infunde nuevo *aliento. El mandato del Señor es digno de confianza: da sabiduría al *sencillo.
Me llegan estos versículos de los Salmos, porque dice que cuando vivimos debajo de la ley de Dios, El nos infunde nuevas fuerzas…